Qué es el agua salada – Agua de mar

Qué es el agua salada o agua de mar es una disolución en agua (H2O) de substancias muy diferentes. Hasta 2/3 de los elementos químicos naturales están presentes en el agua de mar, si bien la mayor parte en pequeñas cantidades. 6 componentes, todos iones, conforman más del noventa y nueve por ciento de la composición de solutos.

Salinidad

El estudio de la composición se facilita dado a que las proporciones de los componentes son siempre y en todo momento más o menos exactamente las mismas, si bien la concentración conjunta de todos es enormemente variable. Esta concentración es la salinidad y acostumbra a expresarse en tanto por mil (‰). Merced a la universalidad de la composición, la salinidad acostumbra a ser estimada desde la medida de un solo factor, como la conductividad eléctrica, el índice de refracción o bien la concentración de entre los componentes, por norma general el ión cloruro (Cl -).

La salinidad presenta alteraciones cuando se equiparan cuencas, diferentes latitudes o bien diferentes profundidades. Favorece una salinidad más elevada la evaporación más intensa propia de las latitudes tropicales, sobre todo cerca de la superficie y una menor salinidad la cercanía de la desembocadura de ríos caudalosos y en zonas de precipitaciones elevadas.

qué es el agua de mar

De todos y cada uno de los mares abiertos, la mar Rojo es la que presenta mayor salinidad (cuarenta ‰) debido a que es en una zona árida. El mar Báltico es la de salinidad menor (seis ‰ en las aguas superficiales del Golfo de Botnia) debido a su poca profundidad, el tiempo frío y la amplitud de las cuencas que vierten las aguas, lo que -unida a su topografía prácticamente cerrada- limita mucho los intercambios con el océano mundial. La salinidad es muy variable en los lagos y mares cerrados que ocupan cuencas endorreicas, con solo un doce ‰ en la Mar Caspio y hasta un trescientos treinta ‰ en las capas superficiales del Mar Muerto. El primordial factor del que depende la salinidad de los mares interiores es la existencia de drenaje, con uno o bien más emisarios por los que desaguar, o bien -a la inversa- que la evaporación sea la única forma de compensar en ella los aportes de agua. De esta forma, el lago Victoria, con un origen tectónico afín al del Mar muerto, es -contrariamente- un lago de agua dulce y, al tiempo, la fuente primordial del caudaloso Nilo.

Las diferencias de salinidad entre masas de agua se combinan con las diferencias de temperatura para generar diferencias de densidad, que por su parte son responsables de la convección en que se fundamenta la circulación oceánica a gran escala.

Desde el momento en que Edmund Halley lo planteó en mil setecientos quince, se acepta que el agua del mar es salobre a consecuencia de una salinización progresiva, estabilizada ya hace un tiempo, provocada por un aporte por los ríos de sales procedentes de la erosión de las rocas continentales, no compensado por ningún otro fenómeno. La salinidad no ha aumentado desde hace miles y miles de millones de años debido a la acumulación de sal en sedimentos. Hoy día se admite que una buena parte del sodio procede de exactamente las mismas emisiones volcánicas que facilitaron en un inicio la capacitación de la hidrosfera.

Conductividad eléctrica del agua salada

El agua de mar presenta una elevada conductividad eléctrica, a la que contribuyen la polaridad del agua y la exuberancia de iones disueltos. Las sales en agua se disocian en iones. Un ión es un átomo con carga eléctrica, sea positiva o bien negativa, y que, por consiguiente, intercambia electrones con el medio: pueden absorber y liberar electrones en las moléculas vecinas.

La conductividad cambia sobre todo con la temperatura y la salinidad (a mayor salinidad, mayor conductividad), y la medición deja, una vez controlada la temperatura, conocer la salinidad.

Densidad del agua salada

La densidad del agua del mar es una de sus propiedades más esenciales. Es determinada utilizando la ecuación internacional de estado del agua de mar a presión atmosférica, que es formulada por la UNESCO desde los trabajos efectuados a lo largo del siglo veinte para conocer las relaciones entre las variables termodinámicas del agua de mar: densidad, presión, salinidad y temperatura. La densidad habitual del agua de mar (agua salobre con un 3,5 por ciento de sales disueltas) acostumbra a ser de 1,02819 kg/L a -2 °C, 1,02811 a 0 °C, 1,02778 a 4 °C, etcétera

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La densidad del agua de mar depende de las 3 variables: la salinidad (s), la temperatura (t) y la presión (p). Para simbolizar la densidad se emplea en general la letra griega ρ (rho) y para señalar que es función de las 3 variables se escribe ρ (s, t, p). El valor numérico de la densidad del agua de mar en su entorno natural cambia solo desde el tercer decimal y, para ahorrar espacio y trabajo, tal como para tener una visión mejor del valor, se define otra cantidad simbolizada por la letra griega σ (sigma).

Por servirnos de un ejemplo, la densidad ρ (s, t, p) = 1,02743 le toca el valor σ (s, t, p) = 27,43.

pH del agua de mar

El agua oceánica es sutilmente alcalina: el valor de su pH está entre 7,5 y 8,4 y cambia dependiendo de la temperatura: si aumenta, el pH reduce y tiende a la acidez. Asimismo puede cambiar dependiendo de la salinidad, de la presión o bien profundidad y de la actividad vital de los organismos marinos.

Gases

Los gases disueltos son exactamente los mismos que componen el aire, mas en diferentes des, condicionadas por múltiples factores. La temperatura y la salinidad tienen repercusión en la reducción de la solubilidad de los gases cuando cualquiera de estos 2 factores aumenta. Otros factores son la actividad metabólica de los seres vivos y los complejos equilibrios químicos con los solutos sólidos, como el ión bicarbonato (HCO 3 -). La concentración total y la composición de los gases disueltos cambian sobre todo con la profundidad, que afecta la agitación, la fotosíntesis (limitada a la zona fótica, esto es, la superficial) y la exuberancia de organismos.

En aguas oceánicas superficiales bien mezcladas, la composición propia de gases disueltos incluye un sesenta y cuatro por ciento de ázoe (N2), un treinta y cuatro por ciento de oxígeno (O2) y un 1,8 por ciento de dióxido de carbono (CO2), muy por sobre este último del 0,04 por ciento que hay en el aire libre. El oxígeno (O2) abunda sobre todo en la superficie, donde prevalece la fotosíntesis sobre la respiración, y acostumbra a presentar su mínimo cara los cuatrocientos m de profundidad, donde los efectos de la difusión desde el aire libre y de la fotosíntesis ya no se perciben, mas donde aun es alta la densidad de organismos usuarios, que la agotan. La temperatura, más baja en las profundidades, afecta a la solubilidad de los carbonatos.
El agua de mar es una solución química basada en agua que compone los océanos y mares de la Tierra. Es salobre debido a la concentración de sales minerales disueltas que contiene, de un 3,5 por ciento de media, entre aquéllas que prevalece el cloruro de sodio (sal común). El océano contiene un 97,25 por ciento del total de agua que forma la hidrosfera.

 

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