Qué es el aprendizaje autónomo

Qué es el aprendizaje autónomo es la capacidad de detectar carencias en el propio conocimiento y superarlas mediante la reflexión crítica y la elección de la mejor actuación para ampliar este conocimiento.

Así, se puede decir que una persona que aprende con autonomía es una persona que sabe identificar las carencias en su formación, que es capaz de encontrar fuentes de información y/o caminos para superar estas carencias, que es capaz de llevar a cabo acciones para formarse en las áreas con deficiencias y, por último, que es capaz de valorar si se ha producido una mejora (autoevaluarse) y tomar decisiones oportunas.

Hay que remarcar que el aprendizaje autónomo o autoaprendizaje es el proceso al que se somete una persona que muestra interés por aprender alguna cuestión, ya sea teórica, técnica o práctica, y que es consciente de que para alcanzar este conocimiento es necesario que ponga el máximo esfuerzo y lo mejor de sí misma y hacerlo por los propios medios en el tiempo asignado o que ella misma decida.

qué es el aprendizaje autónomo

Si se considera desde el punto de vista de la estrategia docente dentro de un sistema de enseñanzas reglados, hay que tener presente que el aprendizaje autónomo es una capacidad que algunos estudiantes y estudiantes pueden tener de forma innata o que pueden haber adquirido de forma autodidacta. En mayoría de los casos, sin embargo, conviene que el profesorado establezca una estrategia coordinada a lo largo de la titulación mediante un conjunto de actuaciones de complejidad progresiva. El uso de los campus virtuales y el aprendizaje virtual pueden ser muy útiles para acompañar al estudiante cuando trabaja esta competencia fuera del aula.

Desde un punto de vista más formal, y viéndolo como una herramienta docente que está más bien a disposición del profesorado, el aprendizaje autónomo es un proceso constructivista en el que los papeles de los estudiantes y el profesorado se difuminan o bien se intercambian continuamente. Los estudiantes, construye su conocimiento a partir de conocimientos previos y no de los conocimientos que el Aprendizaje autónomo profesorado le transmite. Es por ello que se considera constructivista. De este proceso no sólo sale beneficiado del estudiantado, sino que el profesorado también tiene la oportunidad de plantear los problemas desde otro punto de vista, lo que también contribuye a su aprendizaje.

Para mejorar la autonomía y la calidad de los aprendizajes

  • Utilizar actividades que potencien el pensamiento crítico de los estudiantes y no sólo la repetición y
    memorización.
  • Fomentar la iniciativa para favorecer la utilización de diversas estrategias y por tanto la autonomía. Proponer actividades que requieran iniciativa favorece el uso de un mayor número de estrategias para aprender; lo que a su vez fomenta la motivación para llevar a cabo trabajos que conllevan retos para los estudiantes.
  • Combinar tareas individuales y en grupo.
  • Fomentar las experiencias de aprendizaje cooperativo, 7 que se han de estructurar, de modo que los miembros del grupo puedan enriquecerse de las aportaciones de los demás, por ejemplo diseñando grupos heterogéneos en función del género o de los diversos estilos de aprendizaje.
  • Utilizar el aprendizaje cooperativo para aprender de los compañeros y conseguir una tutoría eficaz que potencie la búsqueda de ayuda.

Objetivos del aprendizaje autónomo

Tal como se recomienda en el documento “Aproximación al diseño de titulaciones basado en competencias”, los objetivos de la competencia “aprendizaje autónomo” se pueden distribuir, por ejemplo, en los tres niveles en que se gradúa el autoaprendizaje, desde el aprendizaje dirigido hasta el aprendizaje autónomo, pasando por el aprendizaje guiado. Hay que pensar que no todo el estudiantado tiene las herramientas necesarias para aprender por sí mismo o valorar si la información que obtiene de manera autónoma es fiable o relevante en relación con el conocimiento que pretende obtener, y hay que darle patrones de comportamiento que le permitan evaluar la consistencia de aquello que aprende. Por ello, el aprendizaje se debe hacer de forma guía a través de niveles determinados, por lo que se garantice, en la medida de lo posible, que todo el estudiantado pueda pasar de un modelo educativo basado en la enseñanza, el cual prevalecen las metodologías de transmisión del conocimiento, a un modelo de aprendizaje más autónomo que sea tan fiable como el primero.

Se plantean tres niveles de logro, con una dificultad creciente desde el 1 hasta el 3, cada uno de los cuales queda definido de la siguiente manera:

  • Nivel 1, aprendizaje dirigido: es indicado para los primeros cursos, con clases expositivas y de trabajo individual o en equipo, y en el que se utiliza el dossier de aprendizaje (student portfolio) y otras metodologías activas en las que el estudiante hace lo que indica el profesorado y todo el trabajo de los estudiantes, tanto lo que hace en el aula como lo que hace fuera del aula, está pautado. En el caso del trabajo fuera del aula, los estudiantes sólo es autónomo para decidir en qué momento lo lleva a cabo. Este sistema de aprendizaje es lo que se practica en la mayor parte de las asignaturas actuales de una manera más o menos formalizada.
  • Nivel 2, aprendizaje guiado: es indicado para los cursos intermedios, en los que el uso de las guías de estudio es un elemento clave. Estas guías son pautas que debe seguir el estudiante, básicamente, en el trabajo fuera del aula, las cuales determinan qué debe hacer, cuánto tiempo ha dedicar a cada actividad, que se espera que aprenda y/o produzca, en qué cosas debe prestar atención preferentemente, qué preguntas debería saber responder después de hacer una lectura o estudiar un tema (autoevaluaciones), ¿qué debe hacer si no entiende unos conceptos determinados, etc. Estas guías deberían ser muy concisas y detalladas al principio de los cursos intermedios y deberían aliviar progresivamente hasta que llegaran a ser muy esquemáticas. De esta manera, el estudiante debe poder aprender una forma de ser
    autónomo para encontrar fuentes de información, descubrir qué es accesorio, saber cómo se puede organizar el tiempo y el trabajo, como puede resolver los problemas con los que se vaya encontrando o como puede evaluar si lo que ha aprendido es lo que había que aprender.
  • Nivel 3, aprendizaje autónomo: es indicado para los últimos cursos, en los que si se ha hecho una buena labor desde el principio de la formación, el estudiante debe ser capaz de decidir cómo debe organizarse y debe saber identificar las fuentes de información que le han de permitir aprender lo que necesita ante una nueva ituación. Esto le permitirá afrontar situaciones como ahora elaborar el trabajo de fin de grado, hacer unas prácticas externas o bien trabajar de forma individual algunas partes de los temarios de las asignaturas de estos últimos cuatrimestres.

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