Qué es el desarrollo integral

Cuando la crisis sacude la economía familiar, los niños están entre los que más sufren las consecuencias. La Cruz Roja está detectando un aumento de los niños y niñas que se encuentran en situación de vulnerabilidad y que en lo que va de año ya ha repartido lotes con productos alimenticios y básicos, material y vestuario escolar o juguetes entre 80.000 niños.

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Además, esta misma semana, ha comenzado un programa para ayudar a cubrir las cuotas del servicio de comedor escolar de niños en situación de vulnerabilidad.

La precariedad material y la falta de atención adecuada afectan el desarrollo psicoafectivo, social y educativo de los niños, e inciden directamente en el aumento de la desigualdad de oportunidades.

Así, hoy sabemos que una alimentación inadecuada en la primera infancia tiene repercusiones en el desarrollo del cerebro, y que la caída de las funciones parentales y la falta de estímulos y de relaciones afectivas sanas en un entorno seguro afecta seriamente el desarrollo neurológico.

Las tasas de cortisol en bebés, por ejemplo, producidas por situaciones de estrés emocional o de privación afectiva, explican hoy en día algunas dificultades relacionales, conductuales y cognitivas que aparecerán en el transcurso de la vida de estos niños.

Crecer en un entorno inseguro, que no puede aportar la cobertura de las necesidades básicas y donde la desesperación de los adultos puede ser muy significativa, favorece la aparición de posibles trastornos (ansiedad, depresión …) y de determinadas enfermedades que pueden surgir en la vida adulta.

Estos factores tienen incidencia en el desarrollo integral y pueden estar relacionados con las conductas de riesgo, la dificultad para la autonomía personal y las adicciones.

Ya en la adolescencia, la precariedad material puede ser causante directa de la discriminación entre iguales: todos sabemos de la importancia para nuestros adolescentes de ser admitidos por el grupo. En esta etapa, la soledad y el aislamiento son fuente de sufrimiento y una importante matriz de nuevos problemas y de posibles trastornos.

Para esta etapa, hay que recordar que, como en la primera infancia, las necesidades básicas incluyen todo aquello que permite la igualdad de oportunidades, tanto en la educación (actividades compensatorias del aprendizaje, cultura, ocio, deporte … ) como en la salud (el acceso a servicios de atención y apoyo psicológico, logopédico, de ortodoncia, la corrección de déficits visuales y auditivos, ortopedia …).

Las dificultades sociales y económicas de las familias también pueden conllevar que los adultos no puedan atender adecuadamente las necesidades formativas o afectivas de los niños, lo que también les puede conllevar, en algunos casos, problemas psicológicos y de salud.

Además, el hecho de vivir en una vivienda precaria, o aún más, sufrir procesos de desahucio puede perjudicar el bienestar psicológico y emocional de los niños, al no contar con un entorno adecuado de referencia donde desarrollar su vida diaria.

Además, una alimentación inadecuada puede afectar el rendimiento educativo e intelectual de los niños. En este sentido, cabe destacar que 1 de cada 3 familias en situación vulnerable no pueden dar ni carne ni pescado a sus hijos al menos una vez al día, y que 1 de cada 4 no pueden pagar el comedor escolar: servicio que se convierte, en algunos casos, en la única garantía para que los niños tengan una dieta equilibrada.

Por ello, es necesario que ahora redoblemos nuestros esfuerzos para ayudar a los niños en situación de vulnerabilidad.

En estos momentos, la Cruz Roja está poniendo en marcha nuevos Puntos de Apoyo a las Familias, espacios donde se quiere abordar de forma integral las necesidades del conjunto del núcleo familiar y sobre todo de los más pequeños y, a principios del año próximo, Cruz Roja Juventud iniciará un proyecto para promover el éxito educativo entre niños en situación de riesgo.

Con todas estas actuaciones, queremos evitar que situaciones derivadas de la crisis económica y de la pobreza repercutan negativamente sobre el desarrollo integral y educativo de los niños.

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