Qué es el egocentrismo

qué es el egocentrismo

Para el siguiente arículo pongamos como ejemplo que tenemos un niño muy egoísta que no piensa nunca en sus compañeros. Únicamente es yo, yo y mío. ¿Cómo le sacamos este egocentrismo?

Egoísmo y egocentrismo no son la misma cosa. Habría que discernir cuál es el caso concreto de este niño: si es egoísta o es egocéntrico (o las dos cosas a la vez).

El egoísmo es un amor desmedido hacia mí mismo, que me hace poner siempre por delante mis necesidades, y me hace ignorar las de los demás si se oponen a las mías.

El egocentrismo es creer que todo el mundo gira a mi alrededor. Es completamente normal en niños pequeños de 3 o 4 años, pero a medida que van creciendo, aprenden a entender el punto de vista de los otros, con lo cual van perdiendo el egocentrismo (normalmente).

En adolescentes, el egocentrismo se suele manifestar en que creen que todo el mundo los mira, los observa, y se interesa por ellos. En algunos esto les provoca timidez. En otros les hace sentirse especiales y algo héroes.

Habitualmente este rasgo de la personalidad continuará en parte hasta la etapa adulta, simplemente que a medida que el chico se va haciendo mayor y su pensamiento gane en objetividad, aprenderá a controlarlo.

Luchar contra el egoísmo y el egocentrismo no es fácil en esta sociedad nuestra, tan individualista, y que sabe valorar muy bien los logros individuales, pero tiene dificultades para valorar los logros colectivos. Pondré unos ejemplos: cuando el Barça gana, los diarios hablan de Ronaldinho y Eto’o, pero se olvidan del resto del equipo.

Cuando una película triunfa, todo el mundo habla del director y de la actriz protagonista, pero se olvidan del resto de actores y de todo el equipo técnico y de postproducción. Cuando un partido político gana las elecciones, todo el mundo glorifica a su líder, pero se olvidan del resto de miembros del partido.

La tele, los periódicos y las revistas necesitan una foto para la portada, y los éxitos colectivos siempre se atribuyen a personas concretas con nombres y apellidos, sin pensar en todos los que llevan detrás.

Con esto lo que quiero decir es que, cuando los jefes intentamos educar el altruismo en los niños, en realidad estamos luchando contracorriente, y por lo tanto tendremos que ser muy pacientes.

A veces haremos dos pasos adelante y una atrás, pero con paciencia y constancia podemos acabar inculcando en nuestros chicos y chicas los valores de la amistad, el compañerismo, el respeto, la solidaridad, el compartir…

¿Cómo hacemos para inculcar estos valores?

Pues, ante todo, hay que desarrollar en el niño el sentido de la EMPATÍA . La empatía es la capacidad que tiene una persona de meterse en la piel de otra, de entender sus sentimientos, de compartir con ella sus alegrías y sus tristezas. Nos permite entender las necesidades y los problemas de los demás, y reaccionar en consecuencia.

¿Cómo hacemos para desarrollar la empatía?

1) LA CONVIVENCIA CON LOS OTROS: convivir con los demás nos ayuda a entenderlos. Esta convivencia ya se da durante las madrigueras semanales, pero también es muy importante hacer salidas de fin de semana y campamentos que duren varios días.
2) EL TRABAJO EN EQUIPO: es una habilidad que se adquiere con la práctica. Aplicando el método scout estaréis enseñando a trabajar en equipo:

a) Cuando repartir a los niños en pequeños grupos , y les das una organización interna, un estilo de funcionamiento democrático, y les adjudican trabajos que hacer.

b) Cuando haga acciones y proyectos en grupo, siguiendo los pasos que marca la Pedagogía del Proyecto .

3) LOS JUEGOS NO COMPETITIVOS: especialmente los “Juegos de confianza” (que no se deben poner en práctica hasta que los niños se conozcan bien entre ellos), los “Juegos cooperativos”, los “Juegos de comunicación” y los ” Juegos de resolución de conflictos “. Consulta esta selección de juegos adecuados para cada edad.

4) LAS ACCIONES reflexiva: por medio de cuentos, textos y reflexiones ayudamos al niño a pensar sobre los temas de la amistad, la solidaridad, el compartir, etc. Aquí tienes una selección de actividades para la reflexión : fíjate en los apartados “Saber compartir. Por la solidaridad.” , “No juzgar por las apariencias. Contra la discriminación.” , “El mejor tesoro: la amistad” y “La verdadera felicidad” .

5) EL REFUERZO POSITIVO: deberéis estar atentos al comportamiento del niño, para premiarlo cada vez que ve en él un comportamiento altruista, en favor de los demás. Y como se le premia?

Pues elogiando lo que acaba de hacer, con unas palabras agradables, un golpecito en la espalda (una caricia en el pelo si es un niño pequeño), un “así me gusta” o un “lo has hecho muy bien”. Y si se trata de algo muy grande, poniéndolo de ejemplo al resto de la clase ( “Vea lo que acaba de hacer Xavier. Muy bien Javier, muy bien!”). Tenga en cuenta, sin embargo, porque un exceso de elogios acaba perdiendo valor.

6) UN CLIMA ADECUADO: Debe construir un contexto cooperativo (en vez de competitivo). Su forma de trabajar en la madriguera debe fomentar el trabajo en grupo, la cooperación, el saber compartir, el “todo lo hacemos entre todos”, el “todos somos importantes”, …

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