Qué es el ciclo del agua – Ciclo hidrológico

Qué es el ciclo del agua, o ciclo hidrológico,  es el que explica cómo se mueve el agua en la Tierra.

Este ciclo comienza con la evaporación del agua de los mares y de la superficie terrestre gracias al calor del sol que forma las nubes, agua que regresa a la Tierra en forma de lluvia, nieve o granizo.

La mayor parte lo hace sobre los mares. La precipitación que cae sobre los continentes devuelve lentamente al mar y beneficia a los habitantes de la zona por donde circula.

Su distribución por la superficie terrestre no es uniforme: mientras que en las zonas áridas puede no llover durante años, en los trópicos llueve torrencialmente todos los días durante la estación de más lluvia.

qué es el ciclo del agua

Un porcentaje muy pequeño del agua que llega a los continentes es aprovechada por el hombre. En el año 1980 la cantidad de agua utilizada por el hombre a nivel mundial se calcula que osciló entre 2.600 y 3.000 Km 3. De esta cantidad:

  • El riego gastaba un 73%
  • La industria un 21%
  • Los usos domésticos y recreativos se estimaron sólo en un 6%.

Una parte del agua de lluvia puede llegar hasta el suelo o ir a parar sobre las plantas. Esta agua puede volver rápidamente a la atmósfera al evaporarse por el calor del ambiente, sin embargo, si la lluvia es fuerte y continua, el agua penetra en la zona superior ocupando los pequeños espacios libres que encuentra en su camino, y en el interior del suelo. Es la llamada agua de infiltración, muy importante, ya que es la utilizada por las plantas.

Si continúa la lluvia, el agua se filtra hasta zonas profundas. Cuando encuentra una capa de materiales impermeables que impide que continúe ablandando, como arcilla o rocas sin grietas, para su marcha y queda almacenada formando grandes bolsas subterráneas que pueden llegar a tener varios kilómetros de altura. Son los acuíferos, donde el agua puede estar durante miles de años.

En el interior de los acuíferos, el agua se mueve, pero muy lentamente. En estas grandes bolsas de agua subterránea el nivel superior donde llega el agua es lo que llamamos nivel freático. Cuando el nivel freático es a la altura del suelo, el agua sale a la superficie y forma una laguna o zona de balsas.

Si la lluvia que cae es demasiado intensa como para ser absorbida por el suelo, se forma una capa de agua sobre la superficie. A esta agua que se desplaza sobre el suelo siguiendo las pendientes del terreno lo llamamos agua de escorrentía y es responsable de muchos fenómenos de erosión. Los suelos buenos permiten que el agua se infiltre con facilidad y el agua de escorrentía no causa destrozos. Loss suelos muy arcillosos, o aquellos que han sido desprovistos de vegetación, absorben muy poca agua y esta discurre veloz por las laderas, empobreciéndose cada vez más.

Siguiendo las faldas de las montañas, el agua de escorrentía de algunas de ellas suele converger en el fondo de un valle donde el nivel freático supera la superficie. De esta forma, el agua se encarrila y se ordena en sistemas de drenaje compuestos por pequeñas rieras que se unen para formar grandes arroyos que desembocan en un río.

Los Océanos en el ciclo del agua

El agua superficial de los mares y océanos, calentada por la radiación solar que llega a la superficie, en la banda del infrarrojo de onda corta, está sometida a un proceso de evaporación.

Este proceso tiene lugar especialmente en las zonas orientales de los océanos donde soplan los vientos alisios que, procedentes de latitudes medias, llevan aire inicialmente frío que se calienta al llegar a los trópicos, haciendo bajar su humedad relativa.

El aire seco, en contacto con el agua del mar, hace que esta se evapore fácilmente de modo que el aire marino va adquiriendo una mayor humedad relativa hasta llegar a la saturación. Al mismo tiempo la evaporación del agua superficial va incrementando su salinidad.

El aire caliente, saturado de humedad, sube al llegar a las costas occidentales, sobre todo si éstas tienen montañas, y se enfría por la expansión adiabática sobresaturado a, lo que genera intensas precipitaciones.

También un recorrido muy largo del aire caliente y húmedo sobre el océano facilita la formación de tormentas tropicales que pueden llegar a transformarse en huracanes o tifones (según la zona geográfica) que pueden descargar grandes cantidades de agua en forma de lluvia también en las costas occidentales preferentemente.

La cantidad de agua que se evapora cada año del océano se estima en unos 5.010^5 km3 (la evaporación de agua sobre la tierra se estima en unos 0.7^5 km3). Como la superficie de los océanos es de unos 5.1^8km2 la evaporación oceánica representa cada año aproximadamente 1 m de agua. Una parte del agua evaporada del océano (unos 4.6^5 km3 por año) devuelve con la precipitación sobre el océano mientras que 1.2^5 km3 lo hace sobre la tierra. La diferencia entre la precipitación y la evaporación sobre los continentes (0.43^5 km 3) pasa a engrosar las aguas continentales que encuentran su camino hacia el océano por vía de los ríos y otras descargas difundidas así como para alimentar los glaciares y los acuíferos en el subsuelo.

Este mismo mecanismo genera en el océano importantes gradientes de salinidad pues la evaporación de los océanos, en las zonas orientales, da lugar a salinidades más altas que las que pueden tener en las zonas occidentales, afectadas por las importantes descargas fluviales. Los bordes occidentales de los océanos se desplazan hacia los polos mientras que las aguas más saladas de los bordes occidentales se desplazan hacia el ecuador.

Esta circulación oceánica es compatible con la circulación atmosférica de signo anticiclónico en las zonas subtropicales en ambos hemisferios. Por otra parte, el agua superficial oceánica, a altas latitudes, es también sometida a evaporación intensa por el aire frío pero seco que llega de las zonas polares. Esto genera, especialmente en el océano Atlántico norte, agua muy fría y densa que cae hasta cerca del fondo y llena las grandes profundidades del océano por donde se traslada lentamente hacia el sur, en dirección a la zona adyacente al continente antártico al que rodea, suministrando agua profunda a los tres océanos.

Las aguas de media profundidad van subiendo lentamente, en el transcurso de su viaje alrededor del mundo, o rápidamente en los lugares donde la hidrodinámica así lo determina, dando lugar a los fenómenos de afloramiento costero o ecuatorial que aceleran la compleción del ciclo hidrológico unos cuantos cientos de años después de haberlo iniciado en el océano Atlántico norte.

Puntos importantes del ciclo del agua

  • El sol, actúa sobre los océanos, lagos y ríos, transformando el agua en vapor. Una molécula de agua permanece unos 10 días en la atmósfera.
  • En ascender, baja la temperatura por lo que el vapor se condensa en pequeñas gotas de agua.
  • La mayor parte de las gotas acumuladas vuelven a la tierra en forma de lluvia.
  • El agua de las precipitaciones cae en los ríos, lagos, estanques y otros. El agua cae y sigue la dirección de los acuíferos y la gran mayoría, vuelve a evaporarse.

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