Qué es el sida – Síntomas, transmisión, diagnostico, prevención…

qué es el sida

Qué es el SIDA (acrónimo de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) es una enfermedad infecciosa causada por el VIH, que cursa con una profunda alteración de la inmunidad celular, la cual favorece la instauración de otras infecciones y enfermedades de pronóstico clínico grave. El descubrimiento del agente causal de la enfermedad, el VIH, fue aislado por primera vez en 1.983 por Luc Montagnier y Françoise Barré-Sinoussi; y confirmado pocos días después por Robert Gallo.

El virus del sida, al contrario de otros virus, es relativamente poco resistente en el exterior del cuerpo, de tal modo que en la práctica sólo la sangre, el semen, las secreciones vaginales o la leche materna son realmente susceptibles de contenerlo y, por tanto pueden transmitirlo. No parece que haya habido casos de transmisión por otros medios, como lágrimas, sudor, saliva, tos, picaduras de insectos, etc.

Desde que se describió el primer caso del año 1981, han muerto de sida en el mundo unos 6,4 millones de personas y se han infectado más de 40 millones. Es una pandemia, especialmente grave en el África y no existe ningún remedio eficaz para curarla. El día 1 de diciembre se celebra el Día Mundial de la lucha contra el sida.

Etiología del sida

Enfermedad infecciosa, causada por uno o más tipos de virus, que cursa con una profunda alteración de la inmunidad celular, la cual favorece la instauración de otras infecciones y de enfermedades de pronóstico clínico grave. El agente causante es el virus llamado VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana), denominación aceptada internacionalmente tras la unificación terminológica del virus LAV (del inglés Lymphadenophathy Associated Virus) y del virus HTLV-III (Human T-Cell Lymphotric Virus ). El VIH es un virus ARN de la familia de los retrovirus que contiene tres genes principales y otros secundarios y un enzima, la transcriptasa inversa, que puede codificar el ARN del virus en el interior del ADN de la célula infectada . El VIH proviene, seguramente, de mutaciones de otro virus, el VIS (Virus de Inmunodeficiencia simiesca), que desencadenan enfermedades similares al SIDA en el mono verde de África, probable lugar de origen del VIH, desde donde se ha extendido al resto del mundo.

Debido a su peculiar sistema de replicación del VIH tiene un alto grado de variación genética y, teniendo en cuenta el grado de homología genómica, se han descrito dos tipos principales, el VIH-1 y el VIH-2. Del primer se ha descrito dos grupos, el grupo M (mayor o principal) con diez subtipos, denominados de la A a la J y diferentes en su grado de transmisibilidad y patogenicidad, y el grupo O (del inglés outlier , traducible por “foráneo”, “remoto” o “alejado”). El VIH actúa sobre los linfocitos T CD4 + (cooperadores / inductores) y modifica la regulación de la respuesta inmunológica normal. Los linfocitos T CD4 + son destruidos y se invierte el cociente linfocitario T4 / T8 de manera que predominan los linfocitos T CD8 + (citotóxicos / supresores).

Síntomas del virus del sida

Los síntomas del sida son principalmente el resultado de trastornos que normalmente no se desarrollan en individuos con un sistema inmunitario sano. La mayoría de estas enfermedades son infecciones causadas por bacterias, virus, hongos y parásitos, que normalmente son controlados por los elementos del sistema inmunitario que quedan dañados por el VIH.

Las infecciones oportunistas son habituales en los enfermos de sida. El VIH afecta a casi todos los sistemas de órganos.

sintomas del virus del sida

Los enfermos de sida también corren un mayor riesgo de desarrollar una serie de cánceres, como el sarcoma de Kaposi, el cáncer de cérvix y cánceres del sistema inmunitario conocidos como linfomas. Además, los pacientes de sida suelen tener síntomas sistémicos de infección tales como fiebres, sudores (especialmente de noche), glándulas hinchadas, rigores, debilidad y pérdida de peso. Las infecciones oportunistas específicas que desarrollan los pacientes de sida dependen parcialmente en la prevalencia de estas infecciones en la zona geográfica donde vive el enfermo.

Infecciones pulmonares

La neumonía pneumocística (originalmente conocida como neumonía por Pneumocystis carinii y aún abreviada como PCP, que significa P Neumo c ystis p neumonía) es relativamente rara en las personas sanas y inmunocompetentes, pero común en los individuos infectados con VIH. Es causada por Pneumocystis jirovecii.

Antes de la llegada de un diagnóstico, un tratamiento y una profilaxis rutinaria eficaces en los países occidentales, era una causa de muerte inmediata común. En los países en vías de desarrollo todavía es uno de los primeros indicios de sida en los individuos no analizados, aunque generalmente no se da a menos que el recuento de linfocitos CD4 + sea de menos de 200 células por l de sangre.

La tuberculosis (TB) es única entre las infecciones asociadas con el VIH, porque es transmisible a gente inmunocompetente por vía respiratoria, es fácil de tratar una vez identificada, puede producirse en los estadios iniciales de la enfermedad por VIH, y se puede prevenir con una terapia farmacológica. Sin embargo, la resistencia a múltiples medicamentos es un problema potencialmente grave.

Aunque en los países occidentales su incidencia se ha reducido gracias al uso de terapias directamente observadas y otras prácticas mejoradas, pero este no es el caso en los países en vías desarrollo donde el VIH es más prevalente. En la fase inicial de infección por VIH (recuento de C4 + de más de 300 células por ul), la TB se presenta típicamente como una enfermedad pulmonar. En las fases avanzadas de infección, la TB a menudo se presenta de forma atípica, siendo las enfermedades extrapulmonares (sistémicas) una característica común. Los síntomas suelen ser constitucionales y no están localizados en un lugar en concreto, y a menudo afectan a la médula ósea, los huesos, los tratos gastrointestinal y urinario, el hígado, ganglios linfáticos regionales y el sistema nervioso central.

Infecciones gastrointestinales

La esofagitis es una inflamación del revestimiento del extremo inferior del esófago (el tubo que va de la boca al estómago). En los individuos infectados por VIH, esto se debe normalmente a infecciones fúngicas (candidiasis) o víricas (herpes simple). En casos raros, puede deberse a micobacterias.

Una diarrea crónica inexplicada en una infección por VIH puede deberse a muchas causas posibles, incluyendo infecciones bacterianas (Salmonella, Shigella, Listeria o Campylobacter) y parasitarias comunes, así como infecciones oportunistas raras como la criptosporidiosis, la microsporidiosi, el complejo Mycobacterium avium (MAC) o virus, como astrovirus, adenovirus, rotavirus y citomegalovirus (este último como parte de colitis).

En algunos casos, la diarrea puede ser un efecto secundario de algunos medicamentos utilizados para tratar el VIH, o simplemente puede acompañar la infección por VIH, particularmente durante la infección primaria. También puede ser un efecto secundario de los antibióticos utilizados para tratar las causas bacterianas de la diarrea (algo habitual por Clostridium difficile). En las fases posteriores de la infección por VIH, se cree que la diarrea refleja los cambios en la manera en que el tracto intestinal absorbe los nutrientes, y podría ser un componente importante del debilitamiento relacionado con el VIH.

Afectaciones neurológicas y psiquiátricas

La infección por VIH puede provocar una serie de secuelas neuropsiquiátricas, o bien por infección del ahora vulnerable sistema nervioso por parte de organismos, o bien como consecuencia directa de la propia enfermedad.

La toxoplasmosis es una enfermedad causada por el parásito unicelular llamado Toxoplasma gondii; habitualmente infecta el cerebro provocando encefalitis por toxoplasma, pero también puede infectar y causar enfermedad en los ojos y los pulmones. La meningitis criptocócica es una infección de las meninges (las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal por parte del hongo Cryptococcus neoformans). Puede provocar fiebre, dolor de cabeza, cansancio, náuseas y vómitos. Los pacientes también pueden experimentar espasmos y confusión, si no se trata, puede resultar mortal.

La leucoencefalopatía multifocal progresiva (LMP) es una enfermedad desmielinitzadora, en que la destrucción gradual de la vaina de mielina que cubre los axones de las células nerviosas obstaculiza la transmisión de los impulsos nerviosos. Es causado por un virus llamado poliomavirus JC, que está presente en un 70% de la población en forma latente, y sólo causa enfermedad cuando el sistema inmunitario está muy debilitado, como es el caso de los pacientes de sida. Progresa rápidamente, causando habitualmente la muerte en cuestión de meses.

El complejo de demencia del SIDA (CDS) es una encefalopatía metabólica causada por la infección por VIH y alimentada por la activación inmunitaria de macrófagos y microgliales cerebrales infectadas por VIH. Estas células son infectadas productivamente por el VIH y secretan neurotoxinas originarias tanto del huésped como del virus. Las deficiencias neurológicas específicas son manifestadas por anormalidades cognitivas, comportamentales y motrices que se producen después de años de estar infectado por VIH, y están asociadas con un nivel bajo de linfocitos T CD4 + T y una alta carga viral en plasma.

La prevalencia es de un 10-20% en los países occidentales pero sólo un 1-2% de infecciones por VIH en la India. Esta diferencia se debe posiblemente al subtipo de VIH presente en la India. La manía relacionada con el VIH se observa a veces en pacientes con una enfermedad de VIH avanzada; produce más irritabilidad y deficiencia cognitiva, y menos euforia, que un episodio maníaco asociado a un trastorno bipolar auténtico. A diferencia de esta enfermedad, puede tener un curso más crónico. La llegada del tratamiento con múltiples medicamentos ha hecho que este síndrome se convirtiera más rara.

Tumores y malignidades

Los pacientes con infección por VIH tienen una incidencia significativamente superior de diversos tipos de cáncer. Esto se debe principalmente a la coinfección con un virus de ADN oncogen, especialmente el virus de Epstein-Barr (VEB), el herpesvirus humano 8 y el papilomavirus humano (PVH).

El sarcoma de Kaposi es el tumor más común en los enfermos de VIH. La aparición de este tumor en varones homosexuales jóvenes en 1981 fue uno de las primeras señales de la epidemia de sida. Es causado por un gammaherpesvirus llamado herpesvirus humano 8, y con frecuencia se presenta en forma de nódulos púrpuras en la piel, pero puede afectar a otros órganos, especialmente la boca, el aparato digestivo y los pulmones.

Linfomas de linfocitos B de alto grado, como el linfoma de Burkitt, el linfoma parecido al de Burkitt, el linfoma difuso de linfocitos B grandes y el linfoma cerebral primario son más habituales en los pacientes con VIH. Estos cánceres particulares suelen presentar una prognosis pesimista. En algunos casos, estos linfomas determinan el sida. El virus de Epstein Barr o el herpesvirus humano 8 causan muchos de estos linfomas.

Se considera que el cáncer de cuello uterino determina el sida en las mujeres infectadas por VIH. Es causado por el papilomavirus humano (PVH).

Además de los tumores determinantes de sida ya mencionados, los enfermos de VIH tienen un mayor riesgo de padecer determinados otros tumores, como el linfoma de Hodgkin o carcinomas renal y anal. Sin embargo, la incidencia de muchos tumores comunes, como el cáncer de mama o el cáncer de colon, no aumenta en los pacientes infectados por VIH. En las áreas donde se utiliza extensivamente el tratamiento HAART para tratar el sida, la incidencia de muchas malignidades relacionadas con el sida ha disminuido, pero al mismo tiempo los cánceres malignos en general se han convertido en la causa de muerte más habitual de los pacientes infectados por VIH.

Otras infecciones oportunistas

Los enfermos de sida a menudo desarrollan infecciones oportunistas que se presentan con síntomas no específicos, especialmente fiebre de bajo grado y pérdida de peso. Incluyen las infecciones por Mycobacterium avium-intracellulare y citomegalovirus (CMV). El CMV puede causar colitis, como se ha dicho más arriba, y la retinitis por citomegalovirus puede causar ceguera.

La penicil·liosi debida a Penicillium Marneffe es actualmente la tercera infección oportunista más común (después de la tuberculosis extrapulmonar y la criptococosis) en los individuos VIH positivos del área endémica del sudeste asiático.

Epidemiología

Los primeros casos de SIDA fueron descritos en Los Ángeles y en Nueva York el 1981, y ese mismo año moría en Cataluña el primer afectado por el síndrome. Desde entonces hasta junio de 1996 se había confirmado oficialmente 1.300.000 casos acumulados en 193 países de todo el mundo, pero la OMS estima en unos 7,7 millones los casos reales, con una gran incidencia en África y el Sudeste asiático. A escala mundial, se calculaba en 24 millones los adultos infectados y en 1.500.000 los niños en todo el mundo, y las infecciones diarias en torno a las 10.000.

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Al final del 1996, en Cataluña había 9.654 casos de SIDA acumulados (224 casos por millón de habitantes), en Baleares 1.118 casos (257 casos por millón de habitantes) y en Valencia 3189 (116 casos por millón de habitantes). Cataluña tenía este año el 32% de los casos de SIDA acumulados de España (43.218). Baleares y Cataluña superaban ampliamente la media estatal de casos por millón de habitantes (162,7). La incidencia anual, inicialmente en aumento, en 1996 mostraba una cierta tendencia a la estabilización. El contagio es siempre por vía sanguínea directa (de sangre infectada en sangre del receptor) o indirecta (de semen o secreciones vaginales infectadas en sangre del receptor). Las prácticas con riesgo de contagio son el uso de drogas por vía parenteral (la más frecuente en los Países Catalanes), las relaciones sexuales (con un gran incremento con respecto a la incidencia de las de carácter heterosexual), la transmisión vertical (de madre infectada a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia) y, con menor frecuencia, las transfusiones y los trasplantes.

Afortunadamente la mejora tanto en el diagnóstico temprano como en los tratamientos, la infección por VIH se ha convertido en una infección crónica. Esto permite que unas 30.000 personas infectadas de VIH puedan llevar una vida más o menos normal.

Enfermedad natural

El VIH produce:

La primoinfección, caracterizada fundamentalmente por un síndrome mononucleósico;

El estado de portador asintomático del virus, en el que el afectado no padece la enfermedad, pero sí puede transmitirla, y la aparición de infecciones más o menos graves y recidivantes, tumores específicos como el sarcoma de Kaposi y procesos característicos del mismo virus como la encefalopatía. La infección por el VIH se diagnostica por pruebas serológicas que detectan anticuerpos en muestras de sangre. Actualmente se dispone de una técnica de estudio de la carga viral basada en la PCR ((da) Polymerase Chain Reaction) que cuantifica la concentración de virus en sangre, muy útil, además, para el control y seguimiento de la ‘eficacia del tratamiento antirretroviral.

Al cabo de un mes aproximadamente después de la infección se produce un cuadro clínico similar al de una gripe, pasando a menudo inadvertida. En este caso el virus puede permanecer inactivo hasta un periodo de 10 años, por mecanismos complejos el virus se reactiva produciendo una viremia generalizada mermando las poblaciones de linfocitos y produciendo un fallo del sistema inmunitario momento en que se pueden producir infecciones por otros agentes infecciosos poco habituales en personas sanas.

Diagnóstico para el sida

Los casos de SIDA se diagnostican cuando el paciente presenta una enfermedad indicativa de una deficiencia subyacente de la inmunidad celular sin que haya ninguna otra causa que la justifique además del VIH (diagnóstico por exclusión). Las enfermedades que padecen más a menudo los afectados por el síndrome son, en el entorno europeo, la tuberculosis, las neumonías por Pneumocystis carinii, la toxoplasmosis cerebral, las diarreas (sobre todo por Cryptosporidium spp), la coriorretinitis por citomegalovirus, la infección diseminada por micobacterias atípicas y cánceres como el sarcoma de Kaposi y los linfomas. El pronóstico del síndrome es grave: la mortalidad acumulada era del 75% a los dos años, pero desde el 1996 esta cifra ha disminuido a raíz de la aparición de tratamientos específicos que retrasan la progresión de la enfermedad, aunque no curan el enfermo.

Tratamiento del sida

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La primera terapia disponible fue el AZT o zidovudina, un fármaco desarrollado primeramente para tratar las infecciones por la gripe. Desde el 1,997 hay dos grupos de medicamentos antirretrovirales, los llamados inhibidores de la transcriptasa inversa (zidovudina o AZT, didanosina o ddI, zalcitabina o ddC, lamivudina o 3TC, estavudina o d4T y nevirapina) y los inhibidores de la proteasa ( saquinavir®, indinavir® y ritonavir®), que se administran combinados. La asociación de tres de estos medicamentos ha logrado disminuir la carga viral en diferentes grupos de pacientes a los tres años de tratamiento. La gran variabilidad genética del virus dificulta enormemente la obtención de una vacuna eficaz para todos los subtipos existentes, que hoy todavía no ha sido alcanzada. Por otra parte, los anticuerpos contra el virus no constituyen ningún mecanismo de protección, sino que sólo sirven como marcadores de la infección. A pesar de los avances en los tratamientos, la mejor terapéutica sigue siendo la prevención con medidas de higiene sanitaria, personal y sexual.

El AZT se ha ido abandonando progresivamente debido a sus efectos secundarios y que hay pocas cepas del VIH que sean susceptibles debido a las resistencias. Hoy por hoy se usan formulaciones que contienen diferentes principios activos que afectan a diferentes puntos en la síntesis de las partículas virales. Estos tratamientos no hacen desaparecer la infección, sino que mantienen los niveles virales por debajo de un umbral en el que no hay manifestaciones clínicas de SIDA.

Prevención

Para evitar el contagio, es importante no entrar en contacto con el virus teniendo en cuenta las vías de transmisión. Se consideran conductas de riesgo de contagio del VIH, las relaciones sexuales con penetración, anales, vaginales y orales, sin uso de preservativo, la exposición a médica ante un paciente infectado o compartir material de venopunción (p.ej: jeringas en consumidores de drogas), evitar la lactancia materna en caso de madres infectadas y optar por partes con cesárea en madres infectadas.

Sida infantil

El sida infantil es una enfermedad vírica que ataca al sistema inmunitario. Se puede transmitir por la sangre, la lactancia y el esperma. Hace al niño vulnerable de padecer cualquier enfermedad.

El contagio es directo de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactància. Todos los bebés con madres enfermas de sida o seropositivo, cuando nacen presentan anticuerpos VIH que reciben de la madre a través de la placenta. Aunque, no todos los niños desarrollan la enfermedad. Las 3/4 partes de los niños que la desarrollan perderán anticuerpos sida durante los dos primeros años de vida. 1/4 de estos niños serán portadores del virus, pueden ser portadores y no desarrollar la enfermedad. Pero son niños débiles que poco a poco su organismo se va debilitando.

Hay tratamientos preventivos para prevenir la infección perinatal por VIH (terapia post-exposición con antirretrovirales).

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